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17/07/2008

PARA REFLEXIONAR


BERNARDO KLIKSBERG
Periódico el Universal.com
http://www.eluniversal.com/2008/07/16/opi_art_para-reflexionar_945886.shtml


Los valores éticos firmes han permitido a sus actores enfrentar condiciones iniciales difíciles

Aun en las condiciones más adversas, cuando hay una ética interiorizada los seres humanos pueden producir experiencias sociales admirables. En Perú, 1971, 50.000 pobres sin nada, la gran mayoría de ellos indígenas andinos crearon en un arenal Villa El Salvador. Vivían en carpas, en la escasez total, y todo indicaba que serían una barriada marginal más. Pero no lo fueron. Movilizaron su gran capital social y cultural. Primero levantaron con sus manos las escuelas. Dos décadas después habían construido con sus manos 38.000 viviendas, 2.800.000 metros cuadrados de calles, 60 locales comunales, 64 centros educativos, 32 bibliotecas populares, 41 núcleos de servicios integrados de salud, y plantado medio millón de árboles. Redujeron a promedios menores que los del país la mortalidad infantil y la materna. Levantaron una ciudad, un parque industrial, y hace poco una Universidad Tecnológica. Ganaron el Premio de la Unesco, el Príncipe de Asturias, el de Ciudad Mensajera de la Paz de la ONU.

Cuando habló en Villa El Salvador en 1985, el Papa Juan Pablo II, dijo impresionado: "Aquí hay hambre de Dios". Con 500.000 habitantes el primer municipio autogestionario de América Latina utiliza la internet para que los vecinos opinen continuamente, y expide una partida de nacimiento en 10 minutos, y un permiso para crear una empresa en pocas horas.

Sus pilares: la cooperación, el trabajo comunal, la solidaridad, todos componentes de su cultura andina.
En Venezuela también en 1971 el maestro José Antonio Abreu, eminente músico, creó el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles orientado a niños pobres. Hubo muchos escépticos. Hace pocos días recibió el Premio Príncipe de Asturias. Las orquestas tienen 265.000 niños y jóvenes. Han tocado en los principales escenarios mundiales. Les dieron a los niños un camino, sentido de trabajo en equipo, disciplina, y sobre todo dignidad. Abreu explica: "para un niño la condición de músico es dignísima. Lo más terrible de la pobreza, no es no tener techo o pan, sino el no ser nadie". Muchas ciudades quieren replicar la experiencia para sus jóvenes marginales.

En Bahía Blanca, ciudad argentina con 350.000 habitantes, el líder absoluto en el mercado de alimentos es la Cooperativa Obrera tiene 65.000 miembros. Su base: sus alimentos son todos saludables. Desarrolló con apoyo de universidades y la Organización Panamericana de la Salud un pan con Omega 3, y otros componentes clave para la salud. Todos los meses tienen una asamblea de consumidores. La clave de sus éxitos: los principios cooperativos aplicados con todo compromisos y con innovación gerencial.

Hay mucho en común entre estos casos y muchos otros en marcha en América Latina, como entre ellos los de FundaAna (Venezuela), Faca Parte (Brasil), Un techo para Chile (Chile), Ieladeinu (Argentina), Fe y Alegría (en muchos países): valores éticos firmes que han permitido a sus actores enfrentar condiciones iniciales difíciles, liderazgos éticos ejemplares, innovación social, organización de la comunidad, movilización a fondo del voluntariado.